martes, 4 de noviembre de 2008

Crónica desde España.

Capítulo 2: EL EXTRANJERO



Ya hemos llegado a Madrid, nos ha recibido una torrencial lluvia y el penetrante frío de la Península. Lo que no sabíamos cuando llegamos, es que este no es el peor enemigo que tendríamos que enfrentar en este invierno Ibérico. Ese otro enemigo que nadie puede dejar de percibir, es producto de la mente y de la tecnología humana, algunos lo llaman “calefacción central” y es el responsable de que Nohelia pasara dos días de la primera semana en Madrid, disfrutando de la tranquilidad de la habitación, mientras su cuerpo Luchaba contra los virus de una gripe rebelde.
A parte de la calefacción central, una de las cosas que más me ha impresionado durante esta primera semana en Madrid, ha sido el hecho de conocer a un pueblo más ebrio que el ebrio peñaflor de mis recuerdos, incluso me he visto sobrepasado al notar que en las Universidades Españolas se vende alcohol en las cafeterías de la universidad, esto me ha hecho pensar en primera instancia, en lo desarrollado socialmente que está este pueblo, pero luego de un par de días, estas reflexiones, construidas a partir de nueva evidencia, me han llevado a pensar que tal vez es mejor el sistema Chileno, ya que tomar chelas a las 10 de la mañana (como se hace aquí y como yo me he prometido no hacer), puede perjudicar algunos aspectos cognitivos o de desenvolvimiento social del alumnado.
Luego que Nohelia se recuperó, ambos fuimos a realizar los trámites de inmigración, como ustedes comprenderán, para vivir en un país extranjero, es necesario que el país te acepte antes de poder acceder a todos los derechos que posee un ciudadano promedio. La cantidad de trámites que hay que realizar son muchos, al contemplar el futuro de papeleos, este par de extranjeros no pudo más y comenzó a lamentarse mientras se preparaba para iniciar el proceso. Justo antes de salir de la habitación: un hombre, un representante, un Superhéroe, llamado “Estudiante guía de los becarios de la Beca presidente de la República en España”, apareció en el mail de toño, el Raudamente dijo: Deben ir al Pabellón B de la Universidad, ahí realizarán el trámite. La calidez, la celeridad y por sobretodo la buena disposición fueron evidenciadas en esta oficina, solo bastó presentar el pasaporte con el timbre de entrada al país (toño tuvo que mostrar la colilla del pasaje por que el no tenía timbre de entrada, nunca le timbran el pasaje…), para dejar todo en manos de esta oficina especializada en atender a los que venimos de fuera, a los extranjeros.
El supermercado está de pelos, hemos disfrutado explorando en estas instalaciones, si bien la mayoría de las cosas que se venden también están en Chile, existen diferencias. Aquí hay una enorme variedad de pescados, moluscos y mariscos, sobretodo de camarones y bichos a fin, algunos con mis conocimientos zoológicos no he podido clasificarlos bien. Las verduras están caras (600 pesos una manzana, 1200 pesos una lechuga) , son muy similares a lo que hay en Chile, solo que las endivias son muy baratas (luca la bandeja con 4 grandes) y que hay más frutas tropicales y tomates negros (que aun no hemos probado). Los Españoles son adoradores del cerdo, hacen de todas sus partes una exquisitez, como la Nohelia no es muy amiga de este manjar, pero como hay que comer por que es barato y parte fundamental de la dieta, lo hemos ido probando de a poco, empezando por el jamón serrano que está increíble y haciéndole un quite para después a algunas partes menos atractivas, como las orejas del chancho o la corteza, que es algo que parece un chicharrón, pero que se le ven en algunos trozos pedazos pelos, igual la gente lo compra mucho y parece que está bueno. Lácteos y quesos en general increíbles, aunque caros, razón por la cual tenemos leche (€1 la botella), tenemos yogurt (€0,88 el pack de 4, no venden por menos), pero comemos queso cuando nos invitan y hay en la comida. Legumbres, ricas, hemos comido unas que vienen preparadas (porotos) y las hemos disfrutado mucho. En el súper venden aceite de oliva y más aceite de oliva (€1,20 el litro), ahora estamos cocinando con aceite de oliva, esto por que al primer súper que fuimos no había otro tipo de aceite, hemos encontrado el de maravilla, es muy barato y parece que se come poco. Lo otro que se consume mucho son los hongos, para poder comerlos vamos a tener que revisar en internet las recetas.
La comida española es muy rica y variada, necesitamos un poco de tiempo para acostumbrarnos a la moneda y no sufrir con la reconversión del cambio, en ese momento podremos comprar cosas más caras, por el momento hemos disfrutado de las Sephias (€ 4 los 400 gramos) , los Calamares (€2 los 300 gramos) , las lechugas escarolas ( € 1,20, que aquí es la lechuga chicoria nuestra), las lechugas iceberg (€ 1,20 que es nuestra escarola), los pimentones (€0,8 que es la única futa barata por que es lo que más se consume), los tomates canarios (€1, que es algo así como una pelota de ping pong roja), las hamburguesas (€ 3,25 las seis, excelentes, son de carne molida), las salchichas (€ 1,2 de variados tamaños y sabores, incluso hay de leche), los champiñones (€1 la bandeja de 300 gramos) y los porotos (€ 4 el tarro con dos porciones, increíbles, vienen en un tarro que se llama Fabada, son espectaculares).
El otro día compramos un vino español y estaba rico (3 € la botella, de menos dicen que son intomables), fuimos a comer donde el gallego (Toño Montes) y había vino Chileno, la recomendación es pagar más de 5 Euros por un vino Chileno, sino te tomarás un santa Emiliana de caja en botella de vidrio, es decir un “Cartonage enchulado”.
Finalmente me falta contar que fuimos a comer donde el Profe Carlos Gil (mi tutor de Doctorado) y nos trató de manera excelente, disfrutamos de las bondades de la comida española, conocimos las empanadas españolas, más parecidas a una torta pascualina que a una empanada, nos deleitamos con un buen vino español (cepa tempranillo) y cambiamos el mundo durante unas horas. También aprendimos que los españoles hacen un dulce para cada ocasión, esta vez nos dieron unas bolitas rellenas con diferentes cremas que estaban realmente Exquisitas.
La ciudad está llena, absolutamente llena de inmigrantes, a veces hemos tomado trenes en que solo hay extranjeros, con la Nohelia nos sentimos enriquecidos de esta multiculturalidad que aflora en cada esquina. El sistema de trenes y metros está todo interconectado, para ir a cualquier parte hay un metro o un tren, aun no hemos cachado bien el tema de los tickets, por que es un poco complejo, pero existen muchas opciones para rebajar el costo inicial del pasaje (€1,2 sin transbordos).
La tele es igual de mala que en Chile, uno se despierta viendo programas de farándula y se acuesta con eso, las noticias son a las 9, por lo que eso vemos si es que nos acordamos de prenderla.
La gente de Madrid es muy buena onda, cuando uno pregunta la dirección de una calle, hasta se ofrecen para ir a dejarte, creo que es eso lo que más nos ha gustado a mi y a la Nohelia de este lugar, al final los que nos rodean nos han dado las mejores atenciones y nos han hecho entender por que Serrat dice que solo necesita de lumbre y vino, para sentirse en casa.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Crónica desde España

Capítulo 1. EL VIAJE.


Aunque no he viajado mucho en mi vida, creo que lo que la gente dice respecto de la línea Aérea Air France es cierto. La verdad es que el viaje estuvo muy bien, Me tocó la ventana en una fila de tres asientos en clase turista, al lado mío no había gente y en el pasillo estaba una señora llamada Lorena. EL viaje lo puedo dividir en tres grandes episodios, Alimentación, Ocio y Stress

Alimentación:

Bastante bien, me gustó mucho lo que pedí, pero debo confesar que si comiese eso todos los días terminaría más mórbido aun, la primera comida fue Carne, papas y porotos verdes, eso acompañado por una ensalada de tomate con lechuga, queso Camembert, pan, mantequilla, jugo, agua, un rico vinito y un postre que también estuvo bien, además me dieron un snicker, café y cogñac de bajativo.

La segunda comida fue un picoteo con jugos y sándwich que uno se autoservía al final del avión, los sándwiches eran de queso con jamón y los jugos de los más variados sabores (no tomar jugo de tomate, es como mermelada salada, muy malo)

La Tercera comida fue el desayuno, ahí me dieron un mix de queso con jamòn, frutas picadas, jugo (esta vez no había vino), pan, mantequilla, mermelada y algo así como un pequeño pastel.

Finalmente en el vuelo de París a Madrid, me dieron unos tallarines muy ricos con una salsa agridulce y Salmón, de postre un kuchen de Mazapàn y por supuesto un vinito para el ánimo.

Ocio:

Básicamente el tiempo que no lo pasé comiendo en el avión, lo pasé haciendo dos cosas, en primer lugar conversando, primero con la Señora Lorena, de quien aprendí que esto de dar pasajes con escala en otros países por parte de la beca, puede ser también una estrategia para ayudar a evitarnos las molestias de entrada a España. También aprendí aspectos relacionados con la defensa nacional y con la administración del país y de las empresas. Entre París y Madrid, conversé con una Nicaragüense que no hablaba mucho, más bien se quejaba del salmón en la pasta y de las turbulencias del avión, de ella aprendí que no basta venir de un país cálido, para ser realmente cálido.

El resto de mi tiempo de ocio lo invertí viendo películas, las que fueron muchas y solo entre Chile y Madrid, ya que en el vuelo París Madrid, no nos pasaron ni monitos animados. Como tenía una tele para mi solito en mi puesto (que además me permitía jugar juegos tipo atari y ver series, documentales de tv, noticias y monitos), me traté de ver la mayor cantidad de películas, las que en realidad eran malas, ¿pero que se le va a hacer?, si eso de que calidad no es cantidad, es una gran verdad. La cosa es que me vi: El super agente 86, Dave (una de Eddie Murphy), Hancock ( la mejor pero ya la había visto en el cine) y otra inglesa en que trabaja el protagonista de la película esa del niño que baila ballet.

El resto del tiempo ocioso lo invertí en dormir (unas 4 horas entre los dos vuelos) y en leer a Saramago, con su ensayo sobre la ceguera (como para relajarse jaja).

STREEEES:

El avión de Airfrance llegó al terminal 2e a las 11 a París, yo tenía que estar a las 11:55 en el terminal 2f, estaba tranquilo por que claro, de la E a la F, hay solo un espacio en que uno respira para pronunciar la otra Letra. Menos mal que conocí a Doña Lorena, por que cuando bajé a las 11:30 del avión (se demoró un mundo), ella me dijo, corre que te queda harto… Y claro que era cierto, a parte de tener que correr, correr y correr para llegar a la 2F, tuve que preguntar a que número de la 2F me correspondía y ahí me di cuenta que era a la 2F21, es decir que entre e y F de toño habían 21 terminales.

Bueno, para resumir, ahí en las tierras francesas, tuve que pasar además por extranjería, donde para variar (esto ya es costumbre), nadie me timbró el pasaporte ni me preguntaron cosa alguna (creo que mi pinta la vende jajaj), me hicieron sacarme los zapatos para pasar por el control, justo cuando llegaba al inicio de la F, le dije a la señora del control (que pesaba como 300 kilos), “i have 10 minits, please” y ella me dijo “sorry ser, please the shoes” y como los zapatos eran Columbia con caña, tuve que desanudarme los 500 nudos que me había hecho. En fin, al final llegué más mojado que pescado al F 21 y me subieron a una micro, que era algo así como la micro inmigrante, llena de latinos, gallegos y gringos.

La segunda parte del stress la viví cuando tuve que viajar entre Francia y Madrid, ya que la onda disco se apoderó del avión y nos fuimos saltando todo el viaje, lo que me impidió poder comerme los tallarines con salmón con calma, además tuve que aplicar modalidad peñaflorino para el vino y me lo tomé desde la botella.

Finalmente el stress se apoderó de mi, cuando noté que llevaba una hora de atraso para llegar a Madrid y que la Nohelia ya había llegado, me pregunté ¿Qué estará haciendo?, estará muy preocupada??, muy urgida??, etc. Pero bueno, cuando me bajé del avión noté que estaba muy bien y que se las había arreglado para llamar al gallego y encontrarse con el, de hecho cuando llegué estaba el profe pero el gallego no, ya que el estaba llendo a buscar a la nohelia.

Bueno, en fin ese fue mi viaje, nos recibió un Madrid con mucho frío y lluvia, pero al final todo salió bien.

Ap. Otra cosa es que en Madrid, nadie me preguntó cosa alguna, así que entré como si viniera de comprar del kiosko de la esquina, no pasé control policiales ni nada pro el estilo (que raro, de nuevo sin timbre).