martes, 9 de diciembre de 2008

Crónicas desde España

Capítulo 7: Conociendo historias.


La semana pasada vino el profe Carlos Gil a almorzar a nuestra humilde morada. Con su llegada vino también acompañándolo un manjar de la península ibérica, ese día almorzamos “callos a la madrileña”, un plato que se caracteriza por la presencia de garbanzos y callos (o guatitas en buen chileno) dentro del plato, la comida estuvo realmente muy buena y la disfruté mucho, la Nohelia no quiso comer y para ella la alimentación se basó en un rico plato de porotos Asturianos. Otro de los manjares que el profe Carlos nos hizo probar, fue un muy extraño vegetal (creo que esto es lo más raro que hemos comido), llamado Berenjenas de Almagro, las que vienen en un frasco de conserva y nadando en vinagre, se deben pelar antes de comer y lo que se lleva a la boca es el fruto que se encuentra dentro de la envoltura que uno les pela, el sabor es algo nuevo y muy diferente a lo que habíamos probado, es bueno y creo que vale la pena volver a probarlas por que están realmente ricas.
El viernes, el Sábado y el Domingo, los pasamos encerrados dentro de la casa, la lluvia y el frío eran muy desmotivadores, no queríamos salir para no resfriarnos, así que tuvimos un fin de semana encerrados, explorando las bondades de la residencia que nos aloja. En ese fin de semana de encierro, se habilitó por fin el gimnasio de la pensión, con la Nohelia fuimos a hacer ejercicios y la verdad es que quedé muy molido, parece que el mes que llevaba sin pichanga dominical, fue mucho para que mi cuerpo pasara la prueba del gimnasio sin reclamar con esos molestos dolores que provocan las acumulaciones de ácido láctico en los músculos de quienes se han entregado al placer de la vida y no a la constancia de los deportes, en resumen, ya hemos comenzado nuestras terapias deportivas, así que esperamos que ni el más bueno de los callos madrileños, ni el más calórico de los alimentos, puedan mermar nuestra condición física, ahora que hemos dado el primer gran paso de ir gimnasio.
Durante el fin de semana de encierro, con la Nohelia quisimos ir al cine, aquí, solo a dos estaciones de tren de la casa hay un mall con salas de cine, el problema es que cada entrada cuesta € 7 (como $6000) un precio que si lo multiplicamos por dos, se traduce en una tajada importante de nuestro presupuesto semanal, frente a esta realidad peliculera adversa decidimos bajar películas de internet, con este fin entramos a google y nos pusimos a buscar, ahora puedo decirles que el fin de semana lo pasamos disfrutando del séptimo arte, ya que el sitio en internet http://www.peliculasyonkis.com/ nos entregó la posibilidad de descargarlas en forma directa, sin que tuviésemos que pasar por un gestor de descarga p2p (como el bittorrent o el kazaa), que aquí en la pensión no funcionan. El tipo de películas que escogimos es otro tema y ya habrá algún capítulo del blog que estará completamente dedicado a la importancia de afinar el ojo crítico cuando se bajan películas de internet. Además estamos viendo la serie héroes (la gringa) que descargamos desde el mismo portal.
Ayer el tutor de doctorado de la Nohelia, el profe Tomás Naranjo, junto con su señora nos invitaron a pasar un día por el Madrid histórico, fuimos a ver una serie de lugares y entre la lluvia que en algunos momentos nos mojó de forma despiadada y la buena conversa, pasamos una tarde muy entretenida: Conocimos la Catedral de Madrid, que se demoraron ciento diez años en terminar (1883-1993), pasamos por el palacio real y sus maravillosos jardines centrales.



Visitamos la plaza de Poseidón, la puerta de alcalá y fuimos a un lugar en el que se suicidaba la gente en Madrid y que luego un alcalde mandó a tapar con vidrios para que ningún madrileño se matase ahí.

Pasamos por un monumento en memoria de los españoles caídos en la guerra contra Francia, el teatro real, los restos de una iglesia del siglo doce, la iglesia en que se casó Lope de Vega y una estatua en memoria de Federico García Lorca (¿Donde estás Federico?).
Al recorrer el centro con sus calles llenas de historias, fue muy importante la guía del profe y su señora que nos permitieron apreciar de mejor forma la historia que se esconde en cada tienda, cada lugar tradicional de esta ciudad y en todos los madrileños, por ejemplo: ¿Sabían ustedes que los Madrileños en vez de pasar la caña con un mariscal como lo hacemos los chilenos, la pasan con una tasa de chocolate caliente con churros?, comprados en la clásica chocolatería San Ginés y no en un maravilloso mercado central, bueno esa es solo una de las grandes anécdotas que conocimos ayer. El profe y su señora además nos invitaron a almorzar, fuimos a un local que tiene ciento dos años de edad y por el que han pasado varios poetas; en el centro de la mesa nos pusieron callos a la madrileña, como cuando comimos con el profe Carlos, volví a sentir que regresaba a Peñaflor, cuando mi madre esperaba que no viniesen mis hermanos a la casa ni nadie para preparar esta exquisitez que solo algunos paladares (como el mío) pueden apreciar. Como plato de fondo yo me pedí paleta de cordero asada, que dicho de forma literal y sin caer en la exageración o la mentira, era una pata de cordero, cortada entre el omóplato de este y el codo, estaba extraordinaria, llena de sabor y muy bien conjugada con un juego de papas asadas que la decoraban, la Nohelia por su parte, se pidió un lenguado que también fue un placer para las papilas gustativas, también hubo postre y muy buena conversa, la que nos hizo pasar una tertulia llena de buenos momentos en esta tarde que tuvimos conociendo historias de Madrid.

martes, 2 de diciembre de 2008

Crónicas desde España.

Capítulo 6: La mascota.



Con la Nohelia decidimos ir a ver si podíamos conseguir un perrito para tener de mascota, ya que acá es súper común tener animales, pensamos que tal vez estaría bien que nosotros tuviésemos uno. Gigante fue la sorpresa cuando empezamos a buscar perros, en primer lugar nadie los regala ni tampoco andan botados por la calle, España o mejor dicho Madrid es una capital sin perritos callejeros, esto último me llevó a meditar sobre el destino perdido de los pobres restos de comida que botan los restaurantes o en las plazas o incluso en las Universidades, donde en mi Chile lindo estas fieles mascotas se pasean buscando el sustento que muchas veces a cambio de una carita de pena los mantiene mórbidos y bien cuidados. Como no hay perreras ni nadie regalaba perritos nos fuimos a ver a una tienda de animales y ahí si que nos espantamos, vendían solo perros ornamentales, de estos que miden como cinco centímetros de altura y parece que siempre se van a infartar de tan inquietos que son, parece que nuestros bolsillos también estuvieron a punto de infartarse ya que el perrito más barato costaba € 850 (algo así como un millón de pesos), casi le preguntamos al vendedor si traía una radio incluida o una tenida de ropa para los dueños, ya que ese precio a parte de estratosférico, no hacía referencia a un can inscrito o de la más alta alcurnia animal… Demás está decir que el alimento es otro cachito que no podemos afrontar, ya que la comidita para el can, sale más caro que los anillos pelusones de calamar de los que nos alimentamos con la Nohelia. En resumen, después de analizarlo mucho, descubrimos que un animal es algo esclavizante, hay que sacarlo a pasear todos los días, recogerle la caca y por supuesto alimentarlo, así que lo más probable es que nos ahorremos la platita y si tenemos una mascota esta vivirá en un acuario con otros amigos pescados, sin molestar y sin acabar con nuestra economía, acá la acuario-filia es un hobby muy común y gracias a aquello, el precio de estos ecosistemas y el de sus habitantes (los peces) también lo es.

El viernes recién pasado, fuimos con la Nohelia previa invitación del profe Carlos (mi tutor de Doctorado), a una feria de Navidad Alemana, esta feria se realizaba en una iglesia protestante en Madrid. El lugar estaba atestado de gente, se comía y se bebía de todo y además se podían comprar regalos como libros, pinos y adornos para el pino de pascua. En dicha feria volví a experimentar el rico sabor que te deja el comprar libros baratos, yo me compré un clásico de la etología humana, Llamado “El mono desnudo” (de Desmond Morris) en la ridícula suma de €0,50 (como 250 pesos) y la Nohelia se compró “así es la biología”, de Ernst Mayr en € 1,5 (como 1.200 pesos). No es que la etología valga menos, lo que pasa es que mi libro es un poco más antiguo, lo importante de esta historia es que por menos de dos mil pesos pudimos acceder a poseer dos libros buenos (uno de ellos todo un clásico).

Otra cosa que vivimos en la feria alemana de navidad, fue la experiencia de comenzar a sentir por primera vez una navidad helada, de partida el trago típico de los alemanes para navidad o uno de sus tragos típicos (por que yo creo que la cerveza se la tomarán todo el año) es nuestro siempre bien ponderado vino navegado, yo mientras lo tomaba, pensaba en mi querida patria, donde beber un elixir como ese te puede mandar al hospital con un shock de stress térmico, ya que un navegado a una temperatura ambiental de 28ºc o 30ºc, no es tan agradable como un navegado con 0ºc o 6ºc.

Con la Nohelia habíamos pensado comprar un pino navideño de esos del Carrefour sintéticos, pero como al final no hay ni perro ni acuario (la economía y la preocupación que hay que dedicarle a esos animales no lo permite), hemos optado por comprar un pino de verdad y ponerle nombre de animal (yo quiero que se llame Aurelio). En la feria de los alemanes, finalmente compramos a nuestra mascota sin sistema nervioso, que no mueve la cola y que no necesita que le cambien el agua, pero que en su defensa puede decir que le quedan muy bien los adornos navideños y que ha llenado con un poco más de calor nuestro pequeño hogar.